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Los jueves, relato. A la luz de una vela.

29 Novembre 2012

A LA LUZ DE UNA VELA

Pocas situaciones hay más románticas que una cena a la luz de las velas, ya sea en un restaurante de lujo, a orillas del mar;  o al calor de un fuego, en un parador de montaña, contemplando una nevada suave pero persistente; o en el marco de una cena íntima, diseñada en casa, con cariño y voluptuosidad.

Cuando Elodia le sugirió por enésima vez que tenían que cumplir su vieja promesa de tomar juntos una copa de cava, M* acarició la idea de imaginar y preparar juntos una cena, el viernes siguiente, tal vez. Sería divertido cocinar juntos unos platos exóticos y sofisticados, que decidirían  de común acuerdo. Había calado en él la idea de que el lenguaje era lo primero que había que modificar, y se imponía substituir cuanto antes mejor el verbo colaborar por el verbo participar, y la idea de ayudar por la de actuar en igualdad de condiciones.
Pero renunció enseguida a imaginarse en situación de cocinero, ni tan siquiera de ayudante cocina. Si iban a cenar en su casa, tenía que ser ella quien tomara esa vez todas las decisiones sobre el menú y el resto de detalles. Era una ocasión especial y como tal había que respetarla. Él se reservaría la elección de un vino y una cava que dieran a la velada un toque inolvidable. Un Pouilly-Fumé le pareció una opción  suficientemente exquisita y distinguida, y con un toque de garantía que evitaba tener gastar una fortuna en una apuesta incierta. El cava, escogido en oposición al champagne francés, le permitiría hablar de diferentes aspectos de su elaboración así como de la vida de su pueblo natal, ese Épernay catalán, que ella desconocía por completo.

Sería un “dîner aux chandelles”, claro. ¡O no tan claro! Al pensar en ello, M*  cayó en la cuenta de que no habían tratado ese punto en ningún momento, aunque él estaba convencido de que ella le sorprendería de principio a fin: desde la mantelería y las velas al delicado menú que, con toda seguridad tenía ya pensado y decidido.

Pero por si acaso, él quiso cerciorarse de que las velas no iban a faltar. Entró en Natura y buscó un estuche con velas perfumadas y un candelabro de dos brazos. Pensó que la fragancia de jengibre, mejor aún que una de frutos rojos,  podía ser una buena elección para esa cena especial de noche de otoño.

La cena, efectivamente, fue exquisita de principio a fin. La conversación discurrió inicialmente por las  laderas de un pasado no muy lejano, esos tiempos en que ambos se veían con mayor regularidad y juntos organizaban proyectos colectivos de éxito. La suya era la historia de una larga y sólida amistad.

Hablaron de sus vidas actuales, de lo difíciles que eran ahora los tiempos para todo el mundo, también para sus amigos. Ella le contó lo que había vivido durante su reciente estancia en Québec,  y él le dio detalles de la visita de tres días que había hecho a París para ver la magna exposición sobre Dalí que habían montado en el Centro Pompidou.

El Pouilly-Fumé que tomaron con el turbot al horno fue haciendo su efecto, y lo mismo pasó con las copas de Quodlibet, que bebieron con dos deliciosos pasteles que, como siempre, acabaron compartiendo.
La luz de las velas se reflejaba en sus rostros, y el delicado perfume que flotaba en el aire consiguió que la conversación se fuera deslizando discreta pero inexorablemente de la cruda realidad vital al etéreo terreno emocional…
Se contaron un montón de historias antiguas y recientes, e intercambiaron alguna que otra confidencia íntima. Volvieron a hablar, una vez más, de esos sueños escritos que ella guardaba en un viejo dossier  que le había mostrado una sola vez, prometiéndole que algún día, le leería uno entero… Promesa siempre incumplida.

Llegó el momento en que se impuso un silencio absoluto y ambos permanecieron mirándose a los ojos…
Ella le cogió la mano y le arrastró suavemente hacia la escalera que subía al altillo donde tenía su dormitorio. El amor ardió entre sábanas blancas, en medio de caricias, besos y abrazos apasionados…

En el comedor, la velas también siguieron ardiendo.

 ________________________

                             CLARÍN. SUCESOS.

DOS VÍCTIMAS MORTALES EN EL PAVOROSO INCENDIO QUE SE DECLARÓ DE MADRUGADA EN UN ÁTICO DE LA CALLE DANTE.

Poco pudieron hacer los bomberos para rescatar los cuerpos de dos personas que murieron en el voraz incendio que se declaró la madrugada pasada en el ático de un inmueble, sito en nº 128 de la calle  Dante,  en el lujoso barrio de San Juan.

Las autoridades han pedido que se abra una investigación para aclarar las causas de tan trágico siniestro. Todo parece apuntar a un cortocircuito aunque no se descartan otras hipótesis, aún por confirmar.

Max Le Carré.

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33 comentaris leave one →
  1. Tracycorrecaminos permalink
    29 Novembre 2012 20:36

    Triste final para una noche memorable. Me sorprendió el final.

    • 29 Novembre 2012 20:42

      Hola Tracy,
      Bueno, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida… ;-9
      Pero me permito recordarte -aunque ya sé que bien lo sabes de sobra- que los relatos los lees y los vives tu…
      a tu manera. Tienes derecho, por tanto, a darles todas la vueltas que quieras, a cambiarlo todo tanto
      como te parezca! La libertad del lector es sagrada…

      Decir que “te sorprendió el final” no me permite a mi saber del todo si -a pesar de tu sorpresa- el grueso del relato te gustó o te disgustó…
      Gracias por tu visita y tus palabras.
      Muac.

      • Tracycorrecaminos permalink
        1 Desembre 2012 17:24

        Pues sí, me gustó mucho y la verdad es que yo también soy de finales sorpresivos a veces. Ya sabes que el relato va por su camino y muchas veces te sorprendes a ti misma con el final que sale.

  2. 30 Novembre 2012 2:11

    Lo que se dice una cena perfecta!
    Precioso texto!

    Saludos jueveros!
    =)

  3. 30 Novembre 2012 9:57

    Hola Mónica,
    Gracias por tu visita y tus palabras.
    Muac.

  4. 30 Novembre 2012 12:16

    La atmósfera era perfecta, para desnudar sentimientos, y cuerpos, me gusta la gente que te mira a los ojos ……Se pueden decir tantas cosas sin palabras.
    Bienvenido al grupo juevero, enlazo tu blog para poder seguirte.
    Saludos.

    • 30 Novembre 2012 12:24

      Hola Lucía,
      Gracias por tus palabras.
      Era reticente a comprometerme con los relatos, y aún sigo sin prometer que voy a seguir con regularidad.
      Hasta ahora he ido siguiendo al trote… Vermos…cómo sigo …
      Muac.

  5. 30 Novembre 2012 13:38

    Un relato suave y bien llevado, Una cena ardiente con trágico e inesperado final.

    Un abrazo

    • 30 Novembre 2012 14:19

      Hola Jose Vte.
      Gracias por tus palabras, majo.
      Bueno sí, tampoco yo podía imaginar que esas velas iban a resultar tan peligrosas.
      Y es que la ley de Murphy es “mu mala” y tiende a cumplirse urbi et orbi.
      Cuidado pues…
      Un abrazo

  6. Cari permalink
    30 Novembre 2012 14:14

    Hola Sani,
    me ha encantado la historia. Me ha parecido un relato lleno de emotividad. Después del ardiente deseo llega la tragedia de la muerte, inesperada para la gran mayoría.
    Moraleja: carpe diem.

    Un saludo ^_^

    • 30 Novembre 2012 17:10

      Hola Cari,
      ¡Gracias por tu visita! Me gusta leer que te ha gustado la historia… y que te lleve incluso a reafirmarte en la moraleja que citas.
      Bueno hay quien me ha dicho que la historia “estaba cantada” y hay quien , como tu, se sorprende con el final… Esa divergencia en la apreciación me tranquiliza…
      Por correo ya me contarás cómo te va todo… espero que muy bien.
      Muac.

  7. Esther permalink
    30 Novembre 2012 15:28

    Quelle fin si romantique , j’aime!
    Il m’a manqué un peu plus d’erotisme dans la première part tout de même ejejejej
    Thème à exploiter……….
    Bises

    • 30 Novembre 2012 16:59

      Chère Esther,
      Gracias por tu visita y tus palabras. Me gusta que te guste si te gusta…
      Lo del erotismo, tendremos que pedírselo a Max. Pero le conozco un poco y sé que es casi tan discreto como yo.
      Pero también sé que , de entrada, no dice nunca NO a nada …
      Puede que se decida pues a inscribirse en un curso para aprender los trucos de la narración erótica. Todo un arte escriptórico que imagino hay que trabajar y desarrollar profusamente, en paralelo a la vida más o menos “disipada” que un@ lleve. ;-9
      Veremos qué contesta, si contesta.
      Muac.

  8. Hélène permalink
    30 Novembre 2012 16:16

    Lo que más me gusta es justamente la noticia final que deja abierta la investigación… Jejeje! Qué misterio! ¿Serán o no serán las velas las “culpables”? ¿Se debió a que llevaban jengibre o por culpa del candelabro, quizás con un defecto de fábrica que lo hizo caerse? O ¿se cayó la botella de Pouilly-fumé?!… Hay tantas posibilidades! Definitivamente, me gusta este final y su contraste con el resto del relato. Bravo!

    • 30 Novembre 2012 16:48

      Chère Hélène,
      Con todo lo que me dices ya veo que me lees con buenos ojos… y con perspicacia Maigretiana…
      Sí, creo que lo bueno está aún por descubrir… y por escribir. Eso tiene su miga… aunque sabemos que “nunca segundas partes fueron buenas…”

      Lo del defecto de fábrica del candelabro tendrían que estudiarlo a fondo porque puede que ahí esté la explicación del desastre.
      Todo lo del “Todo a cien y multiprecio”, si encima es “made in” país emergente del lado del sol naciente, es sospechoso, pero
      quedó claro la tienda donde lo compró que no era un bazar cualquiera… Nuance importante a tener en cuenta ;-9

      Siguiendo en el terreno de las hipótesis cabe también pensar que, al levantarse de la mesa, el uno o la otra hubieran podido rozar la botella,
      hacer que se tambaleara y acabara tumbado el candelabro… mientras subían al altillo.
      Pero sabido es (por casi todo el mundo) que lo de “Fumé no implica necesariamente “incendio” con llamas“…
      sino sólo incendio metafórico… ¿verdad? ;-9
      Bises

  9. 30 Novembre 2012 23:35

    Hola Sani, me encantó tu relato, va llevando paso a paso a un final tan tremendo que es inesperado. Una noche perfecta, tan perfecta como para morir.
    Un abrazo enorme.

    • 1 Desembre 2012 10:23

      Hola Sindel,
      Gracias por tus palabras, me animan de verdad.
      Bueno, veo que los lectores se han dividido en dos grupos, los que lo veían venir i los que se han visto sorprendidos por el final inesperado.
      Es curioso…
      Me hace pensar en esa idea que para escribir una historia, la que sea, necesito imaginarla entero, de principio a fin, aunque luego pueda cambiar su trayectoria a mitad de camino, pero para empezar tengo que tener pensado el destino final.
      Lo único que no imaginé desde el principio es que la noticia saldría como un suceso de prensa, ni el nombre de ese periódico ni tampoco el nombre de la calle: “Dante” me pareció un guiño humorístico que haría sonreir al alguien…
      Muac.

  10. 1 Desembre 2012 9:28

    Estupenda velada con velas incluidas en un final tan perfecto como inesperado. Me ha gustado mucho la historia que has conseguido de una noticia.

    Un abrazo.

    • 1 Desembre 2012 10:18

      Hola Encarni,
      Gracias por tu comentario.
      La verdad es que la gestión de la historia fua a la inversa. No imaginé la historia a partir de una noticia de sucesos, sinó al revés. Imaginé el final y ese final para el final ;-9
      Así van las ficciones a veces. Lo importante es que todo eso quede escondido en el iceberg de la cocina de la escritura y que acabe por flotar solo lo más interesante.
      Muac.

  11. 1 Desembre 2012 12:14

    Me gusta la atmósfera con la que has envuelto tu relato. Velas, una espléndida cena, cava, conversación que va derivando al plano de las confidencias y las intimidades, abocada a un repentino silencio, preludio de un intenso encuentro amoroso.
    Entiendo que la posterior aparición de sus cadáveres tras un pavoroso incendio, no es previsible, pero le da un magnífico e inesperado giro a tu historia.
    Un abrazo.

    • 1 Desembre 2012 20:26

      Hola Pepe,

      Se agradecen palabras tan amables con el relato. Cada comentario recibido hasta ahora es como una bendición. No te escondo, por tanto, mi temor ante nuevos retos por venir… Es del todo improbable que lo vayamos redondeando todo… así que ¡disfrutemos del presente!
      Bueno, sabemos que los finales son especialmente importantes para cada relato, y también en eso, sale lo que sale, a veces bien, a veces no tanto, a veces peor… Intenté en este caso que fuera algo casi verosímil… dentro de la inverosimilitud de un incendio provocado por una velas debidamente colocadas en un candelabro y encima de una mesa. Pero ya sabemos que la ficción puede con todo y casi tiene por misión trastocar el orden “normal” de las cosas, ¿no?
      Un abrazo

  12. 1 Desembre 2012 14:02

    El ambiente se va armando espontáneamente. Tu relato nos va llevando a una situación que empieza a ser previsible entre copa y copa… sin embargo, el final, sorprende.
    Cuando la pasión se enciende, las llamas no siempre son controlables.
    Muy buen texto y un gusto compartir este jueves de relatos:
    Besos al vuelo:
    Gaby*

    • 1 Desembre 2012 20:39

      Hola Gaby,
      Gracias por todo lo que me dices y cómo lo dices. Y me alegra comprobar que a más de un lector el relato le ha provocado esa misma reacción de sorpresa final cuando ya se estaba acostumbrando a la previsibilidad de una relación amorosa… Quise añadir una gotas de relación especial, basada más en la amistad -con derecho a roce- que en la pasión, porque así imaginé a esa pareja, mezcla de personajes y situaciones heteróclitos como los que acostumbramos a crear en nuestras historias…
      Muac.

  13. San permalink
    1 Desembre 2012 17:17

    Una velada perfecta, has recreado el ambiente hasta dejarnos formar parte de él, me gustó. Ese final de encuentro, deseado y esperado ha hecho que la historia sea redonda.
    Un abrazo.

    • 1 Desembre 2012 20:30

      Hola San,
      A mi me encantan tus palabras. Estoy recogiendo un montón de comentarios agradables que me dan mucha moral para seguir intentando escribir lo mejor posible.
      Cada histoira es un pequeño mundo, pero en escritura no hay enemigo pequeño… Cualquier relato es un reto que hay que vencer.
      Me alegra mucho si te ha gustado como dices.
      Muac.

  14. Carmen permalink
    2 Desembre 2012 10:52

    Un trágico final para tan bella historia. Siempre hay que mantener la cabeza fría hasta en en el amor.
    Bonita historia
    Un abrazo

    • 2 Desembre 2012 11:20

      Hola Carmen,
      Sí, final trágico. Pero era eso o críticas malévolas por haber escrito una velada azucarada como otra cualquiera…
      Nos toca escoger siempre entre el fuego y las brasas :-9
      Gracias por tu visita y tu comentario.
      Muac.

  15. casss permalink
    2 Desembre 2012 12:54

    Ay estimado Max!! con lo bueno que estaba el menú, postre incluído (el de las sábanas…) Algo cierto y positivo: murieron en su mejor momento…

    Muy buen relato, que mantiene la atención sobre todo en los exquisitos detalles, poniendo el punto final con esa nota al pie, en otro vibrato.

    un fuerte abrazo

    • 2 Desembre 2012 20:54

      Hola Casss,
      Sí, no sé si murieron con la bots puestas, pero efectivamente, ¡sí se habían puesto las botas! ;-9
      Me alegra de verdad que te haya gustado… y que me lo digas tal como lo dices…
      Yo además del abrazo te mando un muac.

  16. Juan Carlos permalink
    2 Desembre 2012 21:05

    !Narices¡ Con lo bien que había salido todo … Bueno, muerte placentera, las malditas velas crearon ambiente y luego lo destriuyeron.
    Buen relato, Sani.
    Un abrazo de Juan Carlos.

    • 10 Desembre 2012 7:40

      Hola, Juan Carlos,
      Gracias por tus palabras reconfortantes. Me alegra saber que te gustó el relato.
      Un abrazo.

  17. 10 Desembre 2012 5:26

    Esa noche hicieron combustión, estaban altamente inflamables, no me esperaba mejor final. Saludos y exquisita cena que deguste en palabras. Perfecto todo.

    • 10 Desembre 2012 7:43

      Hola Luis Bernardo,
      Gracias por tus palabras. Sí, el final le da un toque de sorpresa -aunque no para todo el mundo, según pude constatar- que lo cambia todo, ¿verdad?
      Ya estamos dándole con Alfredo al relato a cuatro manos y dos cerebrillos… a ver qué “SE VENDE ” nos sale…
      Un abrazo.

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